Monstruos al teatro

Título: Monstruos al teatro
Adaptación: Graciela Repún y Patricia Suárez
Ilustraciones: Lancman Ink (en color)
Editorial: Santillana
Colección: Leer es genial
Serie: Iguales y diferentes
Primera Edición: 2004
Lugar: Argentina
ISBN: 9504614116
Edición: en rústica
Dimensiones: 23cm x 15cm
Páginas: 128
 


Índice: Prólogo - p. 5 / Biografías - p. 7 / La Esfinge que no finge - p. 9 / Narciso el modesto - p. 31 / ¡Una historia petrificante! - p. 45 / Hefesto - p. 69 / Teseo, Teseo, ¡qué laberinto más feo! - p. 83 / Polifemo - p. 105.

El lector encontrará, en este libro, los guiones de seis obras de teatro para chicos, basadas en personajes mitológicos. Cada texto teatral viene precedido por una breve "Presentación", donde se sintetizan los aspectos más relevantes de los mitos implicados en el texto. La propuesta no sólo resulta novedosa por incursionar en un género pocas veces explotado en el campo de la literatura para niños -el teatro- sino también por los aspectos recortados con relación a los personajes y tramas de las obras. En "La Esfinge que no finge", las autoras nos presentan, en clave humorística y evocando el famoso episodio de la "Payada de la Vaca" de Les Luthiers, el enfrentamiento de Edipo con la esfinge de Tebas. "Narciso el modesto" es una breve y hermosa recreación del mito narrado por Ovidio en Metamorfosis, pero con Tiresias funcionando como narrador externo. "¡Una historia petrificante!" nos permite apreciar el enfrentamiento de Perseo con Medusa, pero también su cómico encuentro con las tres Grayas y las orientaciones que recibe de un gracioso Hermes conflictuado por su calzado. En "Hefesto", la cuarta obra, la tía Tetis vuelve loco a un pobre Hefestito que se queja por las permanentes discusiones de sus padres (nada menos que Juno y Júpiter, claro). En "Teseo, Teseo, ¡qué laberinto más feo!" un desmemoriado Teseo se deja orientar por la enamoradiza Ariadna, mientras Dédalo e Ícaro salen del laberinto inventando el paracaídas (que vendría a ser algo así como el ala omega y no el ala delta), y el Minotauro se escapa haciendo mutis por el foro. Finalmente, la última obra nos presenta el no correspondido amor del pastor Polifemo por la caprichosa e inconstante Galatea. Los dibujos de Lancman Inc acompañan bellamente los guiones a modo de viñetas sintéticas, sumándole nuevos toques de humor al propio texto de las obras. Se trata, globalmente, de una propuesta novedosa, divertida y excelentemente resuelta, con un lenguaje accesible a los chicos, juegos de palabras, rimas y un registro informal que promete, tanto en el ámbito de la lectura, como en el de la eventual representación.

FRAGMENTO
La Esfinge que no finge (pp. 13-29)
 
Personajes
La Esfinge, Zenón de Atenas, Asclepio de Tebas, Muso de Tebas, Edipo de Tebas.

En el escenario se representa un paso rocoso al costado de una montaña. Sobre una gran piedra, justo en el medio, está posada la Esfinge (puede estar jugando con su larga cola de serpiente, que cae sobre la piedra). Hacia la derecha, un cartelito con una flecha indica "A Atenas". Del otro lado de la Esfinge, otro cartel señala "A Tebas". Por encima, otro cartel dice: "¡Cuidado! Salida de esfinges.

 
Esfinge
Tengo que practicar mis versos, del derecho y del reve... rso. Practicar muy bien mis rimas, como decía mi prima. Cabeza... sorpresa... simpleza. Soldado... hado... alado... ¡pescado! Pasión... corazón... ¡flemón!

(Levanta la cabeza y escucha).
.
Oigo los pasos de un hombre
que viene por el camino.
¿Contestará mis preguntas,
o se irá por donde vino?
¿Y cuando vea mi aspecto,
no correrá dando voces?
Cara de bella mujer,
garras de león atroces,
alas de águila, cola de ofidio...

Zenón (la ve y grita)
¡Por todos los dioses...!

(La Esfinge también grita, pero enseguida se repone).

Esfinge
¿Adónde vas, caminante,
con el rostro colorado?
¿Por qué tanta prisa llevas?
¿Vas a ver a un ser amado?

(El hombre se acomoda la túnica).

Zenón
Unos parientes de Tebas
me invitaron a un asado,
me desperté un poco tarde
y estoy bastante atrasado.

(La Esfinge comienza a recitar, impostando la voz).

Esfinge
Nadie sigue este sendero
de rocas, viento y arena,
sin caer bajo el hechizo
de mi canto de sirena...

Zenón
¡¿Cómo sirena?! ¿No eras la Esfinge?

Esfinge
Sssiiií, pero... le estoy componiendo versos a una amiga con cola de pescado. ¿Verdad que suena bien como canción, o te parece un poco complicado?

Zenón
¡Irresistible! ¡Muy pegadiza! Bueno... Permisito, que tengo prisa.

(Zenón intenta dar unos pasos, pero la zarpa de la Esfinge lo detiene).

Esfinge
Moooomentito. Primero lo primero
(Aclarándose la voz). Soy la Esfinge poderosa, la tebana,
y de este angosto paso soy guardiana.
Sólo pasarás, mortal, si me contestas,
una pregunta, rimando la respuesta.
Contesta pronto, viajero,
con rima que me estremezca:
¿cuál es el colmo de un carpintero
que un día se va de pesca?

Zenón (pensando en voz alta y dándole la espalda al monstruo).
¡Caramba! Esto se complica. Yo nunca fui bueno para la poesía, y mucho menos para las adivinanzas rimadas. Veré si la puedo convencer con halagos...

(Mira a la Esfinge y mueve las manos ampulosamente).

Zenón
¡Oh, poderosa...!
tu belleza esfíngida...

Esfinge (interrumpiéndole y tirándole un zarpazo).
¡Cómo! ¿Así que mi belleza es fingida?

Zenón
¡Noooo...! "Esfíngida", todo junto y con acento en la "i". Trataba de elogiarte a ti.

Esfinge
Ah, bueno. Siendo así, sigue nomás.

Zenón
Es que... no puedo. Tu presencia me inhibe.

Esfinge
¡Ja! Cómo estamos hoy, ¿eh? ¿Así que te inhibo? Entonces vuelve por donde viniste, hasta que se te pasen las inhibiciones.

Zenón (suplicando).
Pero, Esfingita, déjame pasar. Me están esperando en Tebas para almorzar. ¿Por qué no me cobras un peaje o algo así? ¿Con cuánto arreglamos? (Metiendo la mano en el zurrón). Tenía unas monedas por aquí...

(Mientras la Esfinge y Zenón dicen el último diálogo, aparece del otro lado un segundo caminante, que al ver al primero lo saluda, sin acercarse).

Asclepio
Dale, Zenón. ¿Y...? Te estamos esperando... Las achuras se están pasando...

Zenón (ocultando la boca con una mano mientras señala a la Esfinge con la otra)
Es que ésta no me deja... Me está frenando...

(La Esfinge se incorpora un poco y se sacude las alas, mirando enojada a Zenón).

Esfinge
¡Silencio!
Aún espero la respuesta
a mi pregunta rimada.
¿O prefieres que te empuje
al abismo y a la nada?

Zenón (alzando los brazos, después de mirar para abajo).
¡No, Esfingita, piedad! ¡Asclepio, ayúdame, por caridad!

Asclepio
¿A qué?

Zenón
¿Cómo a qué? ¡A contestarle a la Esfinge su pregunta!

Asclepio
Y, ¿cuál era la pregunta?

Zenón (recitando).
"Contesta pronto, viajero,
con rima que me estremezca:
¿cuál es el colmo de un carpintero
que un día se va de pesca?"

Asclepio (después de pensar un rato).
Esteeee... ¿Por qué no vuelves a Atenas y nos vemos otro día? Si sigues perdiendo el tiempo, la comida estará fría.

Zenón (haciendo una rabieta).
¡No! ¡Ayúdame ahora! ¡No conozco a nadie mejor para hacer poesías! ¡Es tu fuerte! Acuérdate de cuando éramos chicos... ¿Las rimas chanchas, a quién se le ocurrían? ¿Quién escribía versitos románticos a las chicas? ¿Quién tenía la mejor nota en Lengua? ¿eh?

Asclepio
Ése no era yo, Zenón. Te confundes con Muso, mi hermano gemelo. Yo era el que me destacaba en los deportes y él era el que hacía el verso...

Zenón (agarrándose la cabeza).
¡Estoy perdido! ¡Qué más da...!

Asclepio
¡No estás perdido! El camino a Atenas es para allá. (Señala la dirección por donde vino Zenón).

Zenón
¡Pero yo quiero ir al asado! ¡Ya sé! (Golpea con el dorso de una mano sobre la palma de la otra). Busca a Muso. Y si fuiste tu el que se destacaba en Maratón... ¡de tus piernas haz buen uso!

Asclepio
Pero... Está bien, voy. De paso les pido que te guarden algo rico. O al menos, que te guarden algo...

(Asclepio sale de escena. Zenón mira a la Esfinge, que golpea con impaciencia una pata contra la roca, mientras lo observa enojada. Pone cara de miedo y retrocede un paso).

Zenón
¿Y si me dejas pasar y a la vuelta te traigo la respuesta anotada? (La Esfinge niega con la cabeza). ¿Y un churrasquito? ¿No quieres un chu...? (La Esfinge hace el gesto de levantarse para atacarlo). Entonces, (desalentado) contestaré a tu pregunta. Pero espérame un ratito...

(Se aleja y se sienta a un costado, agarrándose la cabeza con las dos manos. La esfinge se queda sola, y mirando de frente, sigue buscando rimas).

Esfinge
Viajero... ligero... agujero. Flechadora... retadora... computadora... ¿computadora? No, inventar palabras no vale... (Se ríe sola).

(Se escucha alguien que viene silbando por el camino -puede ser "Pobre mi madre querida"-. Es otro viajero que se dirige a Tebas. Ve a la Esfinge y la saluda sonriente).

Edipo
Hola.

Esfinge (recordando las rimas que acaba de hacer).
Salud, amable viajero
que mi camino transitas.
¿Sabrás contestar mis dichos,
o eres medio papa frita?
Que tienes que hablar en verso
has de saber, lo primero,
o te arriesgas a caer
más rápido que ligero.

(Edipo mira al abismo sin dejar de sonreír).

Edipo
Poderosísima Esfinge,
yo me arriesgo, mucho o poco,
a contestar tus preguntas
y evitar que me hagas moco.
Sabré poner en la rima
la más alta poesía,
para que quedes conforme
y dejes libre la vía.

Esfinge (sonriendo).
¡Al fin un hombre que sabe rimar! Ahora voy a verlo transpirar... (Se aclara la garganta). ¿Cuál es el animal...?

Edipo (interrumpiendo).
¡La vaca!

Esfinge
No, no. ¡Todavía no terminé! Empiezo de nuevo:
¿Cuál es el animal
que en la mañana clara
sobre cuatro patas
se desplaza y para;
al mediodía
sólo dos le ves,
y a la tarde
vuelve a tener tres?

Edipo (para sí)
Eso no es un animal. Es un Transformer. Aunque... pensándolo bien...

(Llega Muso, corriendo. Es el mismo actor que Asclepio, con otro color de túnica. Al verlo, Zenón se para de un salto y se acerca).

Zenón
¡Muso querido! ¡Al fin! ¿Me traaes la respuesta? ¿Te ha costado mucho?

Muso (desfalleciendo de cansancio).
La respuesta que te pide ¡debe ser el pez... serrucho!

Edipo
¿El pez serrucho camina en la mañana en cuatro patas? ¡Si los peces no tienen patas, ni pueden andar a gatas!

Muso
No... no... le digo a Zenón.

Zenón (baila de alegría y canta la respuesta)
Un pez serrucho... un pez serrucho...

(Cuando quiere pasar, la Esfinge lo detiene).

Esfinge
Todavía espero tu respuesta, viajero.

Zenón
¡Pero si ya la dijimos!

Esfinge (con gesto despectivo)
Yo no escuché una respuesta rimada y elegante... tengo poca paciencia, así que... ¡adelante!

(Zenón se desespera, pero igual hace el intento de contestar rimando, como quiere la Esfinge).

Zenón
No creas, divina Esfinge...
que tus deseos... no escucho...
Contestaré en buena rima
trataré... porque soy ducho.
El colmo de un carpintero
que va a pescar... bien y mucho,
es sacar un pez enorme...
¡para que vean que no es trucho!

Esfinge (fuera de sí).
¡No! Para que te deje pasar de una vez, tienes que decir el nombre del pez...

Zenón (pasando subrepticiamente al otro lado del monstruo).
El nombre del pez es... es... ¡qué se yo! A mí se me enfía el asado, ¿no lo ves?

(Zenón y Muso salen corriendo de la escena, rumbo a Tebas. La Esfinge queda contrariada.)

Esfinge (haciendo pucheros).
Otro que se me escapa... Ya nadie toma en serio a los monstruos de la mitología...

Edipo (en verso)
¡Yo sí! Te contestaré
con una rima elegante
la pregunta tan difícil
que me hiciste hace un instante...
Aquel que por la mañana
anda en cuatro, y no derecho
es un hombre que está buscando
sus zapatos bajo el lecho.
De pie, en la calle o su casa
utiliza siempre a pares
las piernas que lo sostienen,
sus largas extremidades.
Cuando llega al fin del día
y ha tenido mucha acción,
tal vez se tome un descanso
sentado sobre un tocón.
Así tiene cuatro, y dos,
y tres piernas este hombre,
todas en un mismo día,
aunque esto ya no te asombre.

(La Esfinge se queda silenciosa un momento).

Esfinge
Aunque no sea exactamente,
has respondido lo mismo.
¡Tendré que hacerme papilla
en el fondo del abismo!

Edipo
Nadie tiene que enterarse
si en vez de romperte el alma
te vas lejos, a otro sitio,
a vivir un tiempo en calma.

Esfinge
¡Tienes razón, caminante!
¡Basta de mitología!
Hoy mismo me iré a mi casa
a componer poesía.

Edipo (entusiasmado)
Y yo seguiré el camino
que me conduzca hasta Tebas.
Dicen que allí están sin rey,
y yo traigo ideas nuevas.

Esfinge
Edipo no te conviene
seguir tu marcha hacia Tebas,
pues las Parcas han escrito
que una tragedia te espera...

Edipo
Si el destino ya está escrito
todos los caminos a él, te llevan.

Esfinge
Yo creo que igual podemos
hacer borrón y hoja nueva...

Edipo
Viajar a Tebas me tienta
¡no me importa lo augurado!

(Edipo se va).

Esfinge
¡Que tenga la mejor suerte!
Yo seguiré por mi lado...

(Comienza a preparar el bolso de viaje).
 
   
APAGÓN.-

5 comentarios:

  1. Felicitaciones por la iniciativa! Más que valioso juntar los clásicos con la infancia. Prueba viva de que sólo hay lenguas muertas cuando se las encierra.
    Laura

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  2. Gracias, Laura. Hacía rato que le daba vueltas a la idea de comentar un poco todas las adaptaciones que he ido juntando estos últimos años. Me costó bastante ir rastreando qué había publicado, y la idea de reunir todo acá es ahorrarle ese trabajo a otros. Un beso, Gaby.-

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  3. me podían hacer el resumen xq lo necesito para la escuela para una intertextualidad

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